NEUMATICOS

Son el enlace del vehículo con el suelo y, a través de ellos se transmiten las prestaciones de potencia, aceleración, estabilidad y frenada. ¿Por qué la presión de inflado es importante? Esta presión corresponde a la presión del aire comprimido en el interior del neumático. Cuando es la adecuada, el neumático se apoya sobre el suelo con la máxima superficie asegurando, tanto un buen comportamiento general, como un adecuado confort y seguridad. Es un error considerar un aumento de presión bajo la esperanza de obtener un menor consumo. Aunque, en algún caso, puede ser así, lo que provoca es un aumento de los esfuerzos que soporta el neumático y, por tanto, un desgaste prematuro de las gomas, sobre todo, en la zona central de la banda de rodadura. También, aparece la tendencia al rebote sobre el terreno, aumentando el peligro de derrape. Si la presión es menor, el neumático rueda apoyado sobre los laterales de la banda de rodadura, lo que acelera su desgaste. También contribuye a ello, el calor generado que reblandece la goma.

FRENOS

Los frenos permiten la detención completa del vehículo dentro de unos factores de espacio y tiempo, al transformar la energía cinética o de movimiento en calor. El sistema más utilizado en los turismos es el llamado hidraúlico. Debe tener en cuenta que para un funcionamiento eficaz, es decir, la detención del vehículo dentro de unos márgenes adecuados, la capacidad de adherencia entre los neumáticos y la calzada debe ser la adecuada. Hay dispositivos que facilitan la acción de frenado al conductor; es el caso del A.B.S. -sistema que evita el bloqueo de las ruedas-. El A.B.S. logra que el sistema de frenado del vehículo, ante un accionamiento brusco -frenada de emergencia- no bloquee las ruedas. Este hecho no tiene mucha influencia sobre la distancia total de detención pero permite al conductor maniobrar con facilidad -maniobra de esquive- evitando, si el vehículo no se detiene en el espacio necesario, el choque contra el obstáculo por el que se haya iniciado la frenada de emergencia.

DIRECCIÓN

La dirección apenas sufre averías pero, si falla durante la conducción, como es la que guía auténticamente el coche, a voluntad de su conductor, es fácil entender que un fallo de la misma puede traer consecuencias fatales. Por tanto, es necesario que se analice, periódicamente y no únicamente en la I.T.V., el estado de los distintos elementos que la componen. El manejo del volante debe ser suave y uniforme; si se hace de forma precipitada y discontinua, los que vayan dentro viajarán incómodos y los neumáticos se desgastarán más. Su geometría está compuesta de varias medidas, cuyos valores garantizan el contacto permanente de los neumáticos con el suelo. Así pues, su buen estado dará una buena comodidad a los pasajeros y una trayectoria y estabilidad adecuadas al vehículo.